Suburbio de emociones
¿Yo? Tan fría como el Ártico y tan autodidacta, derrumbada por un amor baldío, sin sentido, peor aún, sobre todo sin futuro.
Eso era hasta hace poco; sabía perfectamente la situación; más sin embargo hice caso omiso, vendé mis ojos y quería creer otra cosa, aun sabiendo la realidad.
Ilusa, pero sobre todo abnegada por alguien sin criterio propio, común y simple; aun sabiendo eso, cargo con esperanzas y posibilidades inéditas de un posible cambio.
Sé perfectamente que eso no sucederá; sin embargo guardo el recuerdo de lo que fue y de lo que perfectamente nunca será.
Siempre supe lo que era y, aun así, me aferré, me aferré de tal manera que me perdí a mí misma.
Busqué su aprobación y me desaprobé a mí misma; estuve desolada, caí en un suburbio de emociones inexplicables, entre carencias de afecto y conformarme con poco.
Aún con toda carga alterada mantuve mi positivismo y la entrega a mi alma; salí, caí, me levanté y volví a caer, pero esta vez fue diferente.
El cansancio de lo mismo me carcomió e hizo que dejara de importarme con tanta intensidad y, aun queriendo salir de ahí, experimenté que lo más peligroso que me pudo pasar fue mi mente y esos vagos pensamientos crueles y nostálgicos.
Pero no hay dudas: así como te destruyen, así te construyes.
He encontrado, gracias a lo empírico, puntos de vista que ignoraba a lo lejos; mi alma está más en paz, ha cobrado sentido y he podido salir de la muerte.
Anteriormente muriendo de una manera perspicaz, he decidido afrontar y afrontar para lograr llegar a ser más allá de lo que se cree llegar.
Firma: Amy Zelaya


Lo que escribiste dice mucho de tu sensibilidad y de tu fortaleza. Me llamó la atención tu forma de ver la vida y no quiero quedarme solo como lector, quisiera conocer a la autora.